17 dic. 2008

Juan de la Cruz nos escribe



"Se comunica Dios al alma con tanto amor, que no hay afición de madre que con tanta ternura acaricie a su hijo, ni amor de hermano ni amistad de amigo que se le compare; porque aún llega a tanto la ternura y verdad de amor que el inmenso Padre regala y engrandece a esta humilde y amorosa alma, ¡oh cosa maravillosa y digna de todo pavor y admiración!, que se sujeta a ella verdaderamente para engrandecerla, como si él fuese su siervo y ella fuese su señor.


Y está tan solícito en la regalar como si él fuese su esclavo y ella fuese su Dios. ¡Tan profunda es la humildad y la dulzura de Dios! Y así, Dios está empleado en regalar y acariciar el alma como la madre en servir y regalar a su niño, criándole a sus mismos pechos.


¿Qué sentirá, pues, el alma aquí, entre tan soberanos regalos? ¡Cómo se derretirá en amor! ¡Cómo agradecerá ella viendo estos pechos de Dios abiertos para sí con tan soberano y largo amor! Sintiéndose puesta entre tantos deleites, se entregaba a toda a sí misma a él, y dale también sus pechos de su voluntad y de su amor".





(Cántico Espiritual 27,1)

14 dic. 2008

Hoy celebramos a San Juan de la Cruz



¡Muchas felicidades a toda la familia del carmelo en este día de San Juan de la Cruz!

De una manera especial a todas las parroquias e iglesias, que tienen como patrono a este gran Santo.
Dios bendiga toda la tarea que los frailes y hermanas realizan para el bien de la Iglesia.
Por intercesión de San Juan de la Cruz, ponemos en manos de Jesús a la familia carmelitana y que Él imprima en nuestro corazón estas palabras:


"El alma enamorada es alma blanda, mansa, humilde y paciente."


"Si deseas hallar la paz y consuelo de tu alma y servir a Dios de veras, no te contentes con eso que has dejado, porque por ventura te estás, en lo que de nuevo andas, tan impedido o más que antes; las deja todas eso tras cosas que te quedan y apártate a una sola que lo trae todo consigo, que es la soledad santa, acompañada con oración y santa y divina lección, y allí persevera en olvido de todas las cosas; que, si de obligación no te incumben, más agradarás a Dios en saberte guardar y perfeccionar a ti mismo que en granjearlas todas juntas; porque ¿qué le aprovecha al hombre ganar todo el mundo si deja perder su alma? (Mt 16, 26)".
- San Juan de la Cruz -

13 dic. 2008

Inicio de la Reforma


Juan entra en el noviciado de los carmelitas buscando la contemplación, y no le satisface lo que ve. Piensa en irse a la Cartuja, pero se encuentra con Teresa y le convence de que inicie con ella la reforma. La inicia en Duruelo (de Ávila), y son 3 frailes.

Allí pasa a llamarse Fray Juan de La Cruz.

Tremenda austeridad: frío. Hermandad y recreación. Trabajo pastoral moderado. Silencio: pacto de no explicar lo que viven y hacen. Ese pacto no lo había hecho Teresa que sí lo explica en los capítulos 13 y 14 de las Fundaciones. Llama la atención a la Santa las cruces que ve por todas partes.
Primero o segundo domingo de adviento de este año de 1568 (que no me acuerdo cuál de estos domingos fue), se dijo la primera misa en aquel portalito de Belén, que no me parece era mejor.
La cuaresma adelante, viniendo a la fundación de Toledo, me vine por allí. Llegué una mañana. Estaba el padre fray Antonio de Jesús barriendo la puerta de la iglesia, con un rostro de alegría que tiene él siempre. Yo le dije: «¿qué es esto, mi padre?, ¿qué se ha hecho la honra?». Díjome estas palabras, dociéndome el gran contento que tenía: «Yo maldigo el tiempo que la tuve».
Como entré en la iglesia, quedéme espantada de ver el espíritu que el Señor había puesto allí. Y no era yo sola, que dos mercaderes que habían venido de Medina hasta allí conmigo, que eran mis amigos, no hacían otra cosa sino llorar. ¡Tenía tantas cruces, tantas calaveras! Nunca se me olvida una cruz pequeña de palo que tenía para el agua bendita, que tenía en ella pegada una imagen de papel con un Cristo que parecía ponía más devoción que si fuera de cosa muy bien labrada.

En adviento, comienza algo nuevo. Quizá en este Adviento ha de empezar algo nuevo para mí

Juan lleva a Duruelo la vivencia de lo más esencial. Vida de pobreza, de austeridad. Es vivencia de apostolado sencillo entre los más pobres. Entre aquellos que están a su lado.
Dios se fija en la pequeñez de Duruelo y de ahí saldrá la orden reformada del Carmelo, hoy presente en los cinco continentes.

Juan es pequeño, pero grande a los ojos de Dios.

Le escribe Teresa a Don Francisco de Salcedo:
"Hable vuestra merced a este padre (1), suplícoselo, y favorézcale en este negocio, que, aunque es chico, entiendo es grande en los ojos de Dios.

Y más adelante:
Torno a pedir en limosna a vuestra merced me hable a este padre, y aconseje lo que le pareciere para su modo de vivir. Mucho me ha animado el espíritu que el Señor le ha dado y la virtud entre hartas ocasiones, para pensar llevamos buen principio. Tiene harta oración y buen entendimiento; llévele el Señor adelante."

Dios se enamora de lo sencillo, de lo humilde, no de lo grande.

Para enamorarse Dios del alma, no pone los ojos en su grandeza, mas en la grandeza de su humildad.

Dios se enamora de la sencillez de San Juan de la Cruz.



9 dic. 2008

En el seno de la contemplación



San Juan de la Cruz siente una divina urgencia por lle­var al alma a la contemplación que es conducirla al trabajo amoroso de Dios santificador. Mientras el alma esta razonando o usando la imaginación no esta en contacto directo con Dios, porque su inteligencia y voluntad están movidas por motivaciones naturales. Cuando el alma trasciende esas actividades de las potencias naturales es cuando empieza a actuar la fe y con ella la acción de Dios ya es directa. Se realiza entonces la comunicación de sustancia a sustancia.

En la meditación el alma daba mordiscos al coco en su corteza. Se cansaba y no saboreaba. Y no se nutría. Quedaba agotada y exhausta.

Ahora en la contemplación ya logra romper, por gracia de Dios, la dura corteza de la fruta, puede paladear su rica pulpa beber el líquido sabroso que, a la vez que la refrigera, la nutre y la tonifica y la hace fuerte.

¡Dichoso momento en el cual el Espíritu de Dios obra tales maravillas en el alma que la van a ir transformando, si es constante ella, si sabe aprovechar esos momentos, hasta el punto de no parecer ella, sino Dios!

Y llegará a poder decir:
"Vivo yo pero no soy yo, es Cristo quien vive en mí."

En esa fuerza sorberá actividad. En esa bebida se sentirá con energías para acometer la corrección de sus defectos. En esos momentos el Espíritu sembrará las virtudes que, tras un proceso de calor y de maduraci6n, se irán haciendo fuertes y realizando la transfiguración, que humanamente no tiene explicación, ni se esperaba jamás. Pero lo que a las fuerzas del hombre era imposible no lo es a las de Dios. Y es Dios quien ahora está obrando y realizando lo que El desea realizar desde siempre, pero el alma le detenía por­que no empleaba rectamente su libertad, que El respetaba. Una vez que el alma se ha abierto a la gracia, cuando, con su ayuda logró romper la dura y difícil corteza, ya está Dios derramando vida, infundiendo vida y haciendo labor de Dios, que a su tiempo se manifestará. Y esa manifestación nos hará ver la diferencia que hay de obra divina a obra humana. Y nos hará lamentar el tiempo que perdimos y el tiempo que pierden los hombres por no acertar a encontrar el manantial del agua viva que nos exalta y embellece. Que nos mejora y sublima. Que nos empuja a obrar, a amar, a hablar, a callar, a orar, con gemidos silenciosos e inefables al Dios de la paz y de la santa soledad.

autor: Padre Jesús Martí Ballester


4 dic. 2008

Talentos y magisterio



Era Juan de la Cruz pequeño de estatura, pero agudo de inteligencia, bien cultivado y con enorme capacidad de síntesis. Esa capacidad ya se revela en los Prólogos de sus Cuatro Obras grandes: Subida, Noche oscura, Llama de amor viva y Cántico espiritual, en las cuales ya indica que piensa utilizar su experiencia, ascética y mística se entiende. En realidad San Juan de la Cruz no es un hombre que construye un sistema de pensamiento, sino un lector y contemplador enamorado de Jesucristo.

Ya advierte él en la “Subida del Monte Carmelo” que para comenzar a recorrer este camino “lo primero, traiga un constante apetito de imitar a Cristo en todo, identificándose con su vida, y para eso meditar mucho en ella, para saber imitarla y hacerlo todo como él lo haría” (l Subida13,3).

El puede hablar desde su experiencia porque la tiene y muy ancha, o más bien,, profunda. Santa Teresa de Jesús fue la primera en descubrir su gran experiencia y así lo manifiesta en carta a las Carmelitas de Beas, diciéndoles de él que es “de grandes experiencias y letras".

Y puede hablar con el lenguaje de Artista Genial, que le sirve de vehículo para comunicar, inmenso comunicador, el desbordante caudal de su experiencia en la que está inmerso y que le inunda y le desborda, lo que le convierte en Maestro y testigo, como escribió Juan Pablo II en su carta con motivo del IV Centenario.

La experiencia de Dios de que goza es inefable pero él inventa un modo de decir lo que no se puede decir, creando símbolos y poesía.

Juan de la Cruz tiene conciencia de que lo que tiene no es de él sino de Dios y de que Dios se lo da para la Iglesia y para los hombres, por eso a ella y a ellos lo entrega.

Hoy, que el mundo está lleno de palabras estériles y vacías, cuando tantas veces se habla y se escribe sin tener nada que decir, se nos presenta Juan de la Cruz como Maestro pleno de experiencia y tan sintetizador que “odia la dispersión”, como dice de él el agnóstico Baruzi.

Hoy, que dicen que se va buscando lo auténtico, resulta de rabiosa actualidad un maestro que evita el desangramiento verbal e ideológico y que cierra el camino a la dispersión. Resulta, además, uno de los hombres más simplificadores de todas las culturas de la historia.

Precisamente por esto, y por su personalización del hecho cristiano, cuando está desapareciendo a galope el cristianismo sociológico, y nos estamos quedando a la intemperie con solo lo sustancial y personal, Juan de la Cruz, que estima que lo puramente cristiano es la relación de persona a persona, es actualísimo.

San Juan de la Cruz se da perfecta cuenta de que dice la palabra grave, sólida y sustancial y de que con ella va a cubrir algunas lagunas importantes en la forma de expresar la vocación cristiana.

También sabe que su estilo es bello y pleno de sugestividad. Y de que rompe hasta donde puede con el decir lo que aprendió en la Universidad de Salamanca de Dios conceptualizado, porque Dios es inconceptuable. Por lo mismo él no lo define sino que con belleza impresionante, lo sugiere en símbolos y en dulcísimos poemas, cargados de teologalidad y de fino lirismo.

Qué sugerentes intuiciones los símbolos evocadores del Amado! “Mi Amado, las montañas, -l os valles solitarios nemorosos, - las ínsulas extrañas, - los ríos sonorosos, - el silbo de los aires amorosos;- la noche sosegada - en par de los levantes de la aurora - la música callada, la soledad sonora,- la cena que recrea y enamora”.

La belleza y la elección de los susurros de las palabras silbantes como brisas de primavera, cautiva y serena y pacifica y, a poco que el lector se deje, le mete en Dios, le introduce “en el ameno huerto deseado, -el cuello reclinado- sobre los dulces brazos del Amado”.

¡Cuánta belleza en la expresión: “Entremos más adentro en la espesura”, que tiene tanta hondura cristológica y redentora de Noche!.

A pesar de todo, o por todo ello, los suyos no le comprendieron, porque el genio nunca es contemporáneo. Sólo lo es de los siglos siguientes, que estarán marcados por el magisterio de San Juan.

No se va a poder prescindir de su palabra, aunque se crea que sí. Pero no. El ha sido, y va a ser, maestro y pedagogo, o, mejor, mistagogo, de cristianos vigorosos y compactos.

Mistagogo, porque enseña las “grandes cosas que entendió” cuando: “Entréme donde no supe, - y quedéme no sabiendo, - toda ciencia trascendiendo".

Nadie como él es agente de ecumenismo. Testigos Atenágoras, Taizé, Ramsey. Porque es amigo de la anchura, porque no estrecha en dogmatismos, porque Dios no es estrechura.

Agnósticos como Baruzi, son sus fervientes panegiristas.

El Hinduismo, y el Taoísmo y el Yoga y el Zen lo consideran como el Pantanjali de Occidente en expresión de Suami Sideswarananda.

Maravilla que en la oscuridad horrorosa de la cárcel de Toledo, en el estiércol de la miseria y malignidad humana irrumpa y culmine y se haga río de palabra una experiencia de Dios determinante y decisiva en la vida de San Juan y de la Iglesia, y de la humanidad.

Allí vivió el Cántico. Allí lo repitió infinitas veces para suavizar la esperanza de los hombres, como quien deshoja, pétalo a pétalo, un manojo de olorosas azucenas y de rosas, sobre el estiércol donde nacieron y al que perfuman.


28 nov. 2008

28 de noviembre: Nace el Carmelo Descalzo Masculino


La reforma teresiana se dio con la ayuda de hombres y mujeres que tenían deseos de vivir en fidelidad el carisma de la Orden. En nuestro caso hablaremos de San Juan de la Cruz, ese jovencito de cuya fama se enteró la Santa Madre Teresa de Jesús que molestaba a algunos por sus deseos de ascetismo y rigor de vida religiosa. Junto a él la Santa da comienzo a la reforma del Carmen masculino que sucede en Duruelo, lugar situado en la parte más occidental de la provincia de Ávila.
Cuando Santa Teresa menciona este lugar dice: “lugarcillo de hartos pocos vecinos, que me parece no serían veinte” (F 13,2)
Fray Juan de la Cruz llega a Duruelo en compañía de un albañil, cuyo nombre no se conserva, nada más llegar se pusieron a trabajar en el acomodo y transformación de la casa en convento e iglesia o capillita. Más o menos se siguió el plano ideado por la Santa. La ornamentación de la casa era de singularidad: cruces y calaveras. Los labriegos estaban “muy contentos con la vecindad que les hacía el siervo del Señor y muy edificados de su santidad y doctrina que les enseñaba y daba”.


ORACION Y APOSTOLADO
En los dos meses que estuvo solo fray Juan, disfrutando ya de la soledad de Duruelo antes de la inauguración del convento, fue alternando el trabajo con la vida de oración y contemplación, y atendiendo apostólicamente a la gente que se acercaba por allí y saliendo también a los pueblos para confesar, predicar, catequizar, realizar celebraciones litúrgicas…

INAUGURACIÓN DEL CONVENTO
Por fin el primer convento de descalzos es inaugurado en Duruelo el 28 de noviembre de 1568, primer domingo de Adviento. La víspera han llegado seis religiosos carmelitas, entre ellos el provincial, fray Alonso González, quien celebra la misa. Luego puede oírse la voz de los tres religiosos de la reforma que pronuncian la siguiente fórmula:
“Nos, fray Antonio de Jesús, fray Juan de la Cruz y fray José de Cristo, comenzamos hoy, 28 de noviembre de 1568, a vivir la regla primitiva…”. Y firman los tres, es la primera vez que vemos el nombre de nuestro santo como lo conocemos hoy, como “fray Juan de la Cruz”.

VIDA EN DURUELO
Este pequeño grupito de frailes pasa la vida perdido en un lugar apartado de Castilla y entregado a una vida de penitencia y oración, frente a una Europa dividida por guerras. El pequeño monasterio de Duruelo atrae desde el primer momento la mirada de la gente.En marzo de 1569 Santa Teresa, pasa por el lugar y dice del mismo:
“Llegué una mañana: estaba el padre fray Antonio de Jesús barriendo la puerta de la Iglesia, con un rostro de alegría que tiene él siempre. Yo le dije: ‘¿Qué es esto mi padre? ¿Qué se ha hecho la honra?’ Díjome estas palabras, diciéndome el gran contento que tenía: ‘Yo maldigo el tiempo que la tuve'. Como entré en la iglesia, quedéme espantada de ver el espíritu que el Señor había puesto allí. Y no era yo sola, que dos mercaderes que habían venido de Medina hasta allí conmigo, que eran mis amigos, no hacían otra cosa sino llorar. Tenía tantas cruces, tantas calaveras! Nunca se me olvida una cruz pequeña de palo que tenía para el agua bendita, que tenía en ella pegada una imagen de papel con un Cristo, que parecía ponía más devoción que si fuera de cosa muy bien labrada. El coro era el desván, que por mitad estaba alto, que podían decir las horas; mas habíanse de abajar mucho para entrar y oír misa…”

La santa también nos dice algo sobre la actividad apostólica de los frailes de Duruelo:“Iban a predicar a muchos lugares que están por ahí comarcanos sin ninguna doctrina… Iban, como digo, a predicar legua y media, dos leguas, descalzos… y con harta nieve y frío…”
El testimonio de estos primeros frailes movía de tal manera a la gente que sentían estar entre santos.
Hoy damos gracias al Señor por concedernos el carisma teresiano-sanjuanista, por la osadía de nuestro santito, San Juan de la Cruz para dar comienzo a la obra maravillosa del Carmelo Descalzo masculino.




27 nov. 2008

Resumen de su vida



Era hijo de Gonzalo de Yepes y de Catalina Álvarez, tejedores de buratos.

El padre y el hermano pequeño, Luis, mueren cuando Juan tiene sólo tres años, por lo que la madre y los dos hijos restantes (Francisco y el propio Juan) se ven obligados por la acuciante pobreza (las penalidades pasadas hicieron de Juan un hombre de escasa corpulencia, bastante bajo de estatura (Santa Teresa lo llamaba "mi medio fraile") a trasladarse primero a Arévalo (donde viven durante cuatro años) y en 1551 a Medina del Campo.


Allí, aliviados algo por el incremento de fortuna que les ha reportado el matrimonio del hermano mayor, se instalan definitivamente. Juan, gracias a su condición de pobre de solemnidad, puede asistir al Colegio de los Niños de la Doctrina, privilegio que le obliga a realizar ciertas contraprestaciones, como asistir en el convento, la ayuda a Misa y a los Oficios, el acompañamiento de entierros y la práctica de pedir limosna. La mínima formación recibida en el colegio le capacitó para continuar su formación en el recién creado (1551) colegio de los jesuitas, que le dieron una sólida base en Humanidades. Como alumno externo y a tiempo parcial, debía compaginar sus estudios con un trabajo asistencial en el Hospital de Nuestra Señora de la Concepción de Medina, especializado en la curación de enfermedades venéreas contagiosas.

Así, pues, entre 1559 y 1563, estudia con los jesuitas; durante los primeros tres años, recibe la formación según la novedosa ratio studiorum, en la que el latín era la base de todos los estudios; en el cuarto año, aparte de recibir formación en retórica, aprende a escribir en latín, a construir versos latinos y a traducir a Cicerón, César, Virgilio, Ovidio, Marcial y Horacio. Simultáneamente, vive las nuevas corrientes del humanismo cristiano, con estilo y comportamientos renovados en la pedagogía.

A los veintiún años, en 1563, ingresa en los Padres Carmelitas de Medina (orden de los Carmelitas), adoptando el nombre de fray Juan de Santo Matía. Tras realizar el noviciado entre 1563 y 1564 en el convento de Santa Ana, se traslada a Salamanca donde estudiará en el Colegio de San Andrés de los Cármenes entre 1564 y 1567 los tres cursos preceptivos para bachillerarse en Artes. Durante el tercer curso, fue nombrado, por sus destrezas dialécticas, prefecto de estudiantes en el colegio de San Andrés.

En 1567 regresa a Medina del Campo por unos pocos días para ser ordenado presbítero y celebrar su primera misa en presencia de su hermano, del resto de su familia y de sus amigos del convento. Allí conocerá a Teresa de Cepeda y Ahumada, futura Santa Teresa de Jesús, que había llegado a la ciudad para fundar una nueva sede de su Reforma Carmelita, los llamados carmelitas descalzos. Teresa convence a Juan y lo une a su causa de reforma de los Carmelitas. Esta orden reformada tropezó con una gran hostilidad por parte de los carmelitas calzados.

Juan regresa a Salamanca e inicia estudios de Teología durante el curso 1567-1568, pero solo realiza un curso, cuando los preceptivos hubieran sido cuatro, por lo que no obtuvo ni siquiera el grado de bachiller.

En agosto de 1568 abandona Salamanca para acompañar a Teresa en su fundación femenina de Valladolid.

El 28 de noviembre de 1568 funda en Duruelo el primer convento de Descalzos de la rama masculina del Carmelo Descalzo siguiendo la Regla Primitiva, esto es, un establecimiento que propugna el retorno a la práctica original de la Orden; en la ceremonia, cambia su nombre por el de fray Juan de la Cruz. En 1570 la fundación se trasladó a Mancera, donde Juan desempeño el cargo de Subprior y Maestro de novicios; tras una estancia en Pastrana para poner en marcha su noviciado, se establece en 1571 en Alcalá de Henares, como Rector del colegio reción fundado.

Juan se convierte en uno de los principales formadores para los nuevos adeptos a esta reforma carmelitana. En 1572, Juan de la Cruz viaja, a invitación de Teresa de Jesús, al Convento de la Encarnación, en donde asumirá las tareas de Vicario y Confesor de las monjas. Permanecerá aquí hasta finales de 1577, por lo que acompañará a la madre Teresa a la fundación de diversos conventos de Descalzas, como el de Segovia.

Durante este periodo, en el seno de la Orden del Carmen se habían agravado los conflictos jurisdiccionales entre los carmelitas calzados y descalzos, debidos a distintos enfoques espirituales de la reforma; por lo demás, el pleito se enmarcaba también en la confrontación entre el poder real y el pontificio por dominar el sector de las órdenes religiosas. Así, en 1575, el Capítulo General de los Carmelitas decidió enviar un visitador de la Orden para suprimir los convento fundados sin licencia del General y de recluir a la madre Teresa en un convento. Finalmente, en 1580 el Carmelo Descalzo se erige en Provincia exenta y en 1588 es reconocida como Orden.

En este contexto es en el que se produce el encarcelamiento de Juan de la Cruz, quien ya en 1575 había sido detenido y encarcelado en Medina del Campo durante unos días por los frailes calzados. La noche del 3 de diciembre de 1577 Juan de la Cruz es nuevamente apresado y trasladado al convento de frailes carmelitas de Toledo, donde es obligado a comparecer ante un tribunal de frailes calzados para retractarse de la Reforma teresiana. Ante su negativa, es recluido en una prisión conventual durante ocho meses.

Es durante este periodo de reclusión cuando escribe las treinta y una primeras estrofas del Cántico espiritual (en la versión conocida como protocántico), varios romances y el poema de la fonte.

Tras concienciarse de que su liberación iba a ser difícil, planea detenidamente su fuga y entre el 16 y el 18 de mayo de 1578, con la ayuda de un carcelero, se escapa en medio de la noche y se acoge en el convento de las Madres Carmelitas Descalzas, también en Toledo. Para mayor seguridad, las monjas lo envían al Hospital de Santa Cruz, en el que estuvo mes y medio.

En 1578 se dirige a Andalucía para recuperarse completamente. Pasa por Almodóvar del Campo y luego llega como Vicario al convento de El Calvario en la serranía jienense. Entabla amistad con Ana de Jesús, tras algunas visitas a la fundación de Beas de Segura.

En junio de 1579 se establece en la fundación de Baeza donde permanece como Rector del Colegio Mayor hasta 1582, en que marcha para Granada tras ser nombrado Tercer Definidor y Prior de los Mártires de esa ciudad. Realiza numerosos viajes por Andalucía y Portugal, por razones del cargo. En 1588 es elegido Primer Definidor y Tercer Consiliario de la Consulta, la cual le traslada a Segovia.

Tras un nuevo enfrentamiento doctrinal en 1590, es destituido en 1591 de todos sus cargos, quedando como simple súbdito de la comunidad. Durante su viaje de vuelta a Segovia, cae enfermo en el convento de La Peñuela y es trasladado a Úbeda, donde muere la noche del 13 al 14 de diciembre.

23 nov. 2008

Juan... ¡evangélico y cristocéntrico!


Si Juan de la Cruz florece poeta en Castilla, culminará como escritor en Andalucía.

En la cárcel, como poeta, dirige al Amado sus endechas y quejidos y alborozos, en Beas de Segura (Jaén) entrega a los hombres su magisterio denso y breve.
Y en Granada, entre los trinos de los ruiseñores de la Alhambra, la poesía de sus cantos engendrará y fecundará sus cuatro tratados en prosa. Prosa declaratoria y magisterial de los poemas célicos.

Había escrito en la cárcel de toledo 31 estrofas del Cántico espiritual. Las estrofas 32-34 las
escribe en Beas mientras conversa y ora con sus hijas espirituales.

Y las estrofas 35-39 brotaron como surtidor cristalino e irisado puesto en movimiento por la respuesta de la Hermana Francisca de la Madre de Dios a la pregunta de San Juan:
“¿En qué trae su oración, hermana?” -Ella le ha contestado:
-“En mirar la hermosura de Dios y holgarme de que la tenga”. Se alegró tanto de oir esta respuesta que, durante varios días, decía cosas sublimes y muy elevadas de la hermosura de Dios, que a todos causaban admiración. Y brotó espontánea la estrofa:
-“Gocémonos, Amado,
y vámonos a ver en tu hermosura,
al monte y al collado
do mana el agua pura. Entremos más adentro en la espesura"


La hermosura, la belleza, la armonía, le fascinó desde niño: Cuando a sus cinco años cayó en la charca de lodo en Medina y la Virgen le pedía las manos para sacarlo del fango, el niño se resistía a dárselas porque las llevaba sucias.
Las monjas de Beas han saboreado ya la plenitud de sus poemas; han escuchado sus pláticas y charlas en el locutorio; conocen sus orientaciones atinadas y fecundas en orden a la dirección de su espíritu.


Cuando han comenzado a conocerle, le ruegan que les de todas aquellas sugerencias por escrito, para poderlas actualizar mejor y para que su palabra se haga presencia permanente.
Comenzó a escribir billetes con aforismos espirituales que les aprovecharan en su vida de unión con Dios, y estas breves pinceladas se covirtieron en el germen de sus grandes obras.
El no se propuso nunca ser un escritor profesional, pero llebaba un tesoro en el estuche de su cuerpecillo -medio fraile- y viviendo, experimentando y observando, se hizo capaz de atender las demandas de sus hermanos y hermanas que solicitaban el consejo de su experiencia.
Asi nacieron los escritos breves que integran el bloque de prosa: Dichos de luz y amor, Cautelas y Cartas.


Poesía y prosa. Versos y doctrina.
San Juan ha dado a la humanidad una gavilla de poesías que, caso inaudito, le han colocado, siendo tan pocas, en el lírico sublime del olimpo de los poetas.
Escribe Machado: ¡Oh, el más poeta de los santos todos...
y el más santo de todos los poetas”!.


Y Dámaso Alonso afirma: Vista la poesía de San Juan de la Cruz “desde esta ladera”, San Juan de la Cruz es el mejor de los poetas de lengua hispánica”.
Y lo dice “desde esta ladera”, quiere decir con criterio profano, técnico, poético, conceptual, no religioso - místico, que le sobrepasa. Con los cuatro poemas mayores, van otros escritos breves: La fonte, el pastorcico, diez romances y cinco glosas. Un manojo de versos le sube a la cumbre, porque no es la cantidad la que se valora, sino la calidad, oro macizo, piedras preciosas, “hermosas margaritas".


Nos ha dejado además, un río caudaloso de prosa sustancial, exposición de una teología con un Dios deslumbrante y una antropología con un hombre sumamente engrandecido y deslumbrador.
Una doctrina impagable, fruto de un mistagogo en plenitud de magisterio.
¿Qué les diremos a los escritores famosos y galardonados que le han ridiculizado?. -“No está hecha la miel para la boca del asno”. Que lean, si son capaces, sus obras, y que hablen después, si saben.


-¿Por qué, pues, si la Subida y la Llama y el Cántico y la Noche son tan sublimes, se siente alergia ante ellas y se huye de ellas como de la muerte, como diría él?.
Esta respuesta nos llevaría a una radiografía sociológica de la vivencia del hecho cristiano y antropocéntrica y trivial, cuando debe ser mistérica y teocéntrica.
Se teme al místico porque se ignora que el cristiano es místico, por mistérico, desde el bautismo. Está sumergido en el misterio.


Y para desvalorizar, se nidiculiza y se hace caricatura, en lugar de presentar, estudiar, la realidad.


Cuando no puede ser más evangélico, ni más cristocéntrico.


El que en Granada salió escritor, como poeta en Toledo.



Autor del texto: Jesus Martí Ballester



18 nov. 2008

Oración del Alma Enamorada


ORACIÓN DEL ALMA ENAMORADA

“Señor Dios, Amado mío: si todavía te acuerdas de mis pecados para no hacer lo que te ando pidiendo, haz en ellos, Dios mío, tu voluntad, que es lo que yo más quiero, y ejercita tu bondad y misericordia y serás conocido en ellos.

Y si es que esperas a mis obras para por ese medio concederme mi ruego, dámelas tú y óbramelas, y las penas que tú quisieres aceptar, y hágase. Y si a las obras mías no esperas, ¿Qué esperas, clementísimo Señor mío? ¿Por qué te tardas? Porque si, en fin, ha de ser gracia y misericordia la que en tu Hijo te pido, toma mi pobreza pues la quieres, y dame este bien, pues que tú también lo quieres.

¿Cómo se levantará a ti el hombre engendrado y criado en bajezas, si no le levantas tú, Señor, con la mano que le hiciste?(Y es que)
Míos son los cielos y mía es la tierra; mías son las gentes, los justos son míos, y míos los pecadores; los ángeles son míos, y la Madre de Dios y todas las cosas son mías, y el mismo Dios es mío y para mí, porque Cristo es mío y todo para mí.
Pues ¿Qué pides y buscas, alma mía? Tuyo es todo esto y todo es para ti.

No te pongas en menos ni repares en migajas que se caen de la mesa de tu Padre. Sal fuera, y gloríate en tu gloria; escóndete en ella y goza, y alcanzarás las peticiones de tu corazón."
Amén.

16 nov. 2008

Quedéme y olvidéme




"Quedéme y olvidéme el rostro recliné sobre el Amado cesó todo y dejéme, dejando mi cuidado entre las azucenas olvidado."

San Juan de la Cruz, Noche Oscura, canción 8


En nuestro caminar, en ocasiones, debemos de fijar los ojos "al cielo" mirar a Aquel que ya ha ascendido al Padre. Y tambien, en ocasiones, debemos de "dejar nuestro cuidado" entre las azucenas olvidado.

Dejar y no sentirse atrapada por nada, dejar verbo con resonancias de desapego, libertad.....
La poesía de San Juan de la Cruz nos recuerda que en la noche y después de la noche debemos dejar que sea el Señor el que se ocupe de nuestras cosas......

La posición ante los hechos sólo la puede tomar Dios sabedor de todo lo recondito de nuestro corazón. Dice el Evangelio: "No juzgueis y no sereís juzgados".


15 nov. 2008

Condiciones del Pájaro Solitario



LAS CONDICIONES DEL PAJARO SOLITARIO:

Son cinco.

La primera, que se va lo más alto;
la segunda, que no sufre compañía, aunque sea de su naturaleza;
la tercera, que pone el pico al aire;
la cuarta, que no tiene determinado color;
la quinta, que canta suavemente.

Las cuales ha de tener el alma contemplativa que se ha de subir sobre las cosas transitorias, no haciendo más caso de ellas que si no fuesen, y ha de ser tan amiga de de la soledad y silencio, que no sufra compañía de otra criatura; ha de poner el pico al aire del Espíritu Santo, correspondiendo a sus inspiraciones, para que haciéndolo así, se haga más digna de su compañía; no ha de tener determinado color, no teniendo determinación en ninguna cosa, sino en lo que es voluntad de Dios; ha de cantar suavemente en la contemplación y amor de su Esposo.

13 nov. 2008

Algunos datos


El carmelita Fray Juan de la Cruz vive diversas etapas en su andadura religiosa, intelectual y espiritual.
Veamos algunos datos al respecto:

En Ávila:
Ciudad textil con unos 15 000 habitantes, 20 % de nobles. Fue allí confesor de la Encarnación. Es una de las etapas más importantes en la vida del santo, y en la clarificación de su camino personal. Comparte y confronta a Teresa, que ya es una mujer madura, y tiene escritos Vida y Camino. Esta etapa tendrá un final crítico en la batalla con los Calzados y la cárcel de Toledo.
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Baeza:
Entre 1579 y 1581. Andalucía, geografía fascinante. Sensorialidad subida. En el siglo XVI Baeza era una ciudad muy importante. (25 000 habitantes, más que Ávila, Medina o Salamanca). Población muy conflictiva y mezclada: judeoconversos, moriscos, oligarquías nobiliarias potentes, abundante clero). Zonas de exaltación religiosa y búsqueda de experiencias particulares. Conflictos con la Inquisición.A este sitio es enviado Juan de la Cruz, para fundar un colegio de estudiantes, similar al de Alcalá, asociado a la universidad. Aquí Juan es un letrado moderado frente a la sensorialidad desbordada de Andalucía. De este período es el corpus de sus obras.
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Granada:
Entre 1582 y 1588. Más poblada aun que Baeza: 33 000 habitantes. Arquitectura islámica. Presencia morisca. Autos de fe. Tenía también una universidad. Allí Juan será Prior de los Mártires (zona de poco tránsito) y vicario provincial de Andalucía. Comunidad sin estudiantes, iglesia de poco culto. Es un territorio campestre e idílico. Es una etapa de libertad sensitiva en Juan de la Cruz, con viajes más frecuentes, salidas campestres y grandes distancias. De esta época hay más testimonios de la dirección espiritual del santo. Poco gusto por los sermones, más intimista. Escribe mucho. Es una etapa de poca sociabilidad, desarrollando su más importante actividad literaria y redactando la casi totalidad de sus obras en prosa.
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IMPORTANTE:
A modo de resumen podemos decir acerca del Juan de la Cruz que era:
1- Pobre marginal, con una educación privilegiada.
2- Retirado y contemplativo, que reside en las villas más pobladas.
3-Amante del silencio, con un fortísimo magisterio oral, y abundante obra escrita.
4- Tendencia a lo sobrio, pero de una gran sensibilidad, una erótica del sentido.
5- Formación escolástica y dialéctica, pero también importante formación humanista.
6- Mística de la negación, y a la vez autor del Cántico, que es una explosión sensorial.

7- Poeta y escolástico

11 nov. 2008

Testigo y Maestro


JUAN DE LA CRUZ, TESTIGO Y MAESTRO

"Maestro en la Fe y testigo de Dios vivo,San Juan de la Cruz se hace presente en la memoria de la Iglesia...Su mensaje, dirigido a todos,es,herencia y tarea apremiante para el Carmelo Teresiano que, con razón,lo considera Padre y Maestro espiritual.Su ejemplo es ideal de vida;sus escritos son tesoro a compartircon cuantos buscan hoy el rostro de Dios".

(Juan Pablo II, carta apostólica "Magisterfidei" 14 de diciembre de 1990)

7 nov. 2008

Oraciones a San Juan de la Cruz


Oración I
Vuestro emblema fue siempre padecer y ser despreciado. ¡Oh, si pudiese yo al menos resignarme en mis tribulaciones, ya que no soy tan generoso como tu en el padecer y ser despreciado! A ti, pues, que en tantos sufrimientos fuisteis siempre paciente, resignado y gozoso, a ti me encomiendo para que me enseñéis a resignarme en mis muchas penas. Tampoco me faltan fuertes pesares y pesadas cruces, y muy a menudo cansado y desalentado me quedo..., me abato..., y caigo. Ten compasión de mí, y ayúdame a llevar con resignación y gozo mis cruces, con la mirada siempre vuelta al cielo. Os tomo por protector mío, por mi maestro y mi guía aquí en la tierra, para ser vuestro compañero en la patria del Paraíso. Amén.

Oración II
Glorioso Padre nuestro San Juan de la Cruz, a quien el Señor quiso destinar para compartir con la Santa Madre Teresa los trabajos de la insigne Reforma de la Orden del Carmelo, hasta poblar a España de monasterios de descalzos que hicieron célebre vuestro nombre, y venerada vuestra memoria: yo os felicito porque os cupo tan gran dicha, así como por la felicidad de que gozáis en el cielo, en justo premio de tantas y tan grandes virtudes; y os pido, Santo Padre mío, me alcancéis de Dios un gran amor a la Sacratísima Virgen María, que fue el principal distintivo de vuestra gloriosa vida, para que, sirviéndola aquí en la tierra, pueda gozar de ella con Vos en el Cielo. Amén.

5 nov. 2008

Dichos



"Es lima el desamparo y para gran luz padecer tinieblas".

"Amas tú, Senor, la discreción, amas la luz, amas el amor sobre las demas operaciones del alma. Por eso, estos dichos serán de discreción para el caminar, de luz para el camino y de amor en el caminar.
Quédese, pues, lejos la retórica del mundo ; quédense las parlerías y elocuencia seca de la humana sabiduría, flaca e ingeniosa, de que nunca tú gustas, y hablemos palabras al corazón bañadas en dulzor y amor de que tù bien gustas, quitando por ventura delante ofendiculos y tropiezos a muchas almas que tropiezan no sabiendo, y no sabiendo van errando…"

"Siempre el Señor descubrió los tesoros de su sabiduría y espíritu a los mortales ; mas ahora que la malicia va descubriendo más su cara mucho los descubre."

" Conviene que no nos falte cruz, como a nuestro Amado, hasta la muerte de amor"

2 nov. 2008

De puntillas por Sierra Morena


De puntillas por Sierra Morena entro Fray Juan, en silenciosa jornada, agotadora, clareada, y soñadora.

La esperanza marca el camino, entero y a estreno; los empujes de Teresa indican siempre: "Adelante , adelante !"

A los lejos, la Peñuela, entre monte bajo y calmo.
Y Fray Juan , sudoriento, lleno de vida encerrada en su pecho, entra sin ruidos, descalzo...

Desprendido de todo, todo: descalzo..!

Inicia un misterio a estreno , la vida en flor y con un futuro enteramente nuevo.

Y es su ultimo viaje: de Ubeda al Cielo..!

Autor: fr.Francisco V.Lopez Fernandez o.c.d.

1 nov. 2008

Canciones del Alma


En una noche oscura
con ansias en amores inflamada
¡oh dichosa ventura!
salí sin ser notada
estando ya mi casa sosegada,

a oscuras y segura
por la secreta escala disfrazada,
¡oh dichosa ventura!
a oscuras y en celada
estando ya mi casa sosegada.

En la noche dichosa
en secreto que nadie me veía
ni yo miraba cosa
sin otra luz y guía
sino la que en el corazón ardía.

Aquesta me guiaba
más cierto que la luz del mediodía
adonde me esperaba
quien yo bien me sabía
en sitio donde nadie aparecía.

¡Oh noche, que guiaste!
¡Oh noche amable más que la alborada!
¡Oh noche que juntaste
amado con amada,
amada en el amado transformada!

En mi pecho florido,
que entero para él solo se guardaba
allí quedó dormido
y yo le regalaba
y el ventalle de cedros aire daba.

El aire de la almena
cuando yo sus cabellos esparcía
con su mano serena
y en mi cuello hería
y todos mis sentidos suspendía.

Quedéme y olvidéme
el rostro recliné sobre el amado;
cesó todo, y dejéme
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado.

30 oct. 2008

Maestro espiritual por excelencia

El renombre de Juan de la Cruz, lo precede de tal modo, que es dificil no vernos tentados de volver atrás, aún antes de conocer su semblanza espiritual.
Él es habitualmente considerado el Maestro Espiritual por excelencia.
Nadie mejor que él , puede conducir al alma enamorada , y encaminarla mejor hacia los misterios de la unión personal con Dios.


Aún para quienes no han leído ni una de sus palabras, su nombre evoca misteriosas noches oscuras del alma, que pueden parecer a un principiante, facil de desanimar. Por eso , muchas personas, consideran que sus escritos se dirigen solo a los que están muy avanzados en el camino espiritual, y no son accesibles para quienes están dando sus primeros pasos, muy bien intencionados , pero tambaleantes.

Pero... en algún lugar debemos comenzar...!
y qué mejor que un guía que ya haya llegado allí, donde deseamos ir, y que haya trazado el mapa de la ruta mas directa al corazón de su Creador.


Podemos estar seguros de que , el de Juan, no es un sendero suavizado para vacilantes, sino un camino diseñado para advertirnos de cada atajo tentador; un camino que asegura que nunca estemos en duda, de Hacia Dónde nos dirigimos!

A cada paso, San Juan se asegurará de que entendamos que nuestro equipaje espiritual , por mas confortable y familiar que nos resulte, y aunque nos dé seguridad, si no es de Dios, deberá ser dejado atrás.

Juan insistirá de que no podremos llegar a ninguna parte hasta que muramos a lo que siempre hemos considerado como Vida...

Sufrimientos y tentaciones

Santo y Doctor de la Iglesia Después de tres meses de sufrimientos muy agudos, el santo falleció el 14 de diciembre de 1591. Fue canonizado en 1726.

Santa Teresa había visto en Juan un alma muy pura, a la que Dios había comunicado grandes tesoros de luz y cuya inteligencia había sido enriquecida por el cielo. Así lo reconoció la Iglesia en 1926, al proclamar doctor a San Juan de la Cruz por sus obras Místicas.

A San Juan de la Cruz le tocó sortear con mucha valentía “La noche oscura del Alma” donde una desolación interior de sufrimiento y tentaciones le hacían sentir como abandonado por Dios. Pero la inundación de luz y amor divinos que sucedió a esta prueba, fue el premio de la paciencia. "Mira que no reina Dios sino en el alma pacífica y desinteresada".
San Juan de la Cruz, “confidente de Dios” ama a plenitud y busca encontrar la bendición del amado. Necesitamos, con urgencia, esta clase de testigos para que nos contagien este ardor amoroso para con el Señor.


El Doctor místico huérfano de padre, vive con sus dos hermanos en medio de la penuria y la miseria. Viaja a Medina donde hasta los 21 años atiende a enfermos y desde allí comienza toda una vida de encuentro con Dios. Un encuentro en medio de la noche vacía para esa íntima unión con Dios. No podemos, entonces, silenciar el nombre de Dios, y para ello viene su obra extraordinaria que la puedo resumir en: “A la tarde te examinarán en el amor” “Donde no hay amor, pon amor y sacarás amor".

En medio de todo necesitamos a Dios, pero hace falta quien lo viva y quien lo demuestre con sus obras. La vida de San Juan de la Cruz debe ser vista y querida, además, de imitada y amada, para lograr el nacimiento del amor de Dios en el mundo que prefiere la oscuridad a la luz.
Después de tres meses de sufrimientos muy agudos, el santo murió el 14 de diciembre del año 1591. Apenas tenía 49 años. Antes de morir quiso que le leyeran unos salmos de la Santa Biblia. Murió diciendo: "En tus manos Señor, encomiendo mi espíritu".

Señor, Dios Todopoderoso y eterno, danos la gracia de conocerte y amarte como San Juan de la Cruz para que seamos testigos de ese amor que tanto hace falta en el mundo de hoy.

29 oct. 2008

SAN JUAN DE LA CRUZ
DOCTOR DE LA IGLESIA

Todo santo es como un faro que alumbra en cualquier parte y en toda época. Pues su luz viene de Dios y Dios es eterno. San Juan de la Cruz nace en Fontiveros, España, en 1542.
Estudia filosofía y teología en la Universidad de Salamanca (1564-1568). Bajo la inspiración de Santa Teresa de Jesús funda la Nueva Familia del Carmelo. Muere en Ubeda el 14 de diciembre de 1591, a la edad de 49 años.

Sus obras son: el Cántico Espiritual, Subida del Monte Carmelo, Llama de amor viva, Noche oscura, Poesías, Escritos cortos y Cartas. La fuente de sus escritos son la Sagrada Escritura, su experiencia personal y la cultura personal que poseía. En dónde te escondiste, Amado, y me dejaste con gemido? Como el ciervo huiste, habiéndome herido; salí tras ti clamando, y eras ido.

El mundo vive un momento muy triste donde los enfrentamientos, divisiones , guerras, la muerte … son la muestra donde el amor no se encuentra. Se vive como si Dios no existiera. Entonces la figura de San Juan de la Cruz, “El místico de Dios” hace falta para que renazca el amor entre los hermanos. Pues todos estamos hechos para amar y ser amados.

“¡Oh, dulcísimo amor de Dios mal conocido! El que halló sus venas descansó”

La doctrina de San Juan se resume en el amor del sufrimiento y el completo abandono del alma en Dios. Ello le hizo muy duro consigo mismo; en cambio, con los otros era bueno, amable y condescendiente. Por otra parte, el santo no ignoraba ni temía las cosas materiales, puesto que dijo: \"Las cosas naturales son siempre hermosas; son como las migajas de la mesa del Señor.\" “La salud del alma es el amor de Dios”.